Microcuentos II (para entrar en gramática…

Ahora se trata de escribir microrrelatos solo con verbos, adverbios y conjunciones.

 

ATAQUE DE PÁNICO

Tristemente, perder. Tiemblo, sin parar. Sin poder respirar. Hiperventilo. Corre, más rápido. Hiperventilo. No pares. Intenta recordar. Corre. Lloro. No puedo. Hiperventilo. Vienen. Hiperventilo. Intenta recordar. Se acercan, parar. Respiro. Recuerdo, despacio. Puedes, respira. Sentada, respira. Despacio, tranquilamente. Acaba todo. Respira.

Cristina Martín Segurado (9th)

EXTRAVAGANTE

Jamás ser igual. Actuar diferentemente. Ir a contracorriente. No pensar unívocamente. Quizás demasiado.

Destacar excesivamente, tanto que preocupa. Hasta el punto de que asusta.

Sobresalir a fin de no ser tal cual, sino singularmente. A veces aunque duela.

Ayer, hoy, mañana. Eternamente.

Diego Sanz Bermejo (9th)

UNA SEMILLA FLOTANDO

Dulcemente, suavemente, deslizándose, flotando ingrávidamente, pausadamente, deteniéndose hasta parar.

Patricia Muñoz Escudero (9th)

INFANCIA

Corriendo rápidamente. Sudando alocadamente. Brincando. Jugando. Soñando. Felizmente imaginaba. Finalmente termino. Tristemente acabo. Duramente supero.

Guillermo Rausell Guiard (9th)

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Microcuentos (para entrar en gramática…)

La idea es escribir microcuentos SIN verbos… Es cierto que algún verbo se ha colado pero… no podemos evitarlo: nos gustan estos textos.

EL GOL gol

Entre pase y pase, treinta metros, cabeza arriba, balón en los pies. El portero solo. Entre latido y latido, un remate perfecto.

Santiago Bescós Calderón (9th)

 

MI HISTORIA

LA LÁGRIMA

El dolor. Las noches en vela. Las lágrimas de mi madre. El dolor interminable. El vacío creado. Mi padre yéndose para no volver. La ira de mi hermano. El frío del invierno. Morir por dentro. Mi padre cada vez más lejos. Tan cerca de la alegría y a la vez tan lejos. La distancia formada. El puñal en mi espalda. La avaricia de ella. Ignorancia divina.

Diego Sanz Bermejo (9th)

 

SEXTO

sexto

El miedo en los huesos. Los profesores serios y exigentes. Las caras largas del primer día. La alegría de ver a mis amigos. Alberto, sus clases interminables, las preguntas “trampa” y su metáfora de la cuerda. Los patios interminables. Los tensos e inquietantes partidos de futbol, muy proclives a disputas finales. Las peleas por las porterías y sus respectivas tandas de penaltis decisivas. La agradable profesora de inglés y sus condecentes elogios. Los dictados infernales. Las aburridas tardes mirando al reloj de la clase. La euforia de un viernes a las cinco de la tarde. El frio del invierno y el calor del verano. Las pruebas CDI de la comunidad de Madrid, junto con sus respectivas horas de preparación. Mis primeros globales. El estrés de los exámenes. El concurso de matemáticas en la universidad Politécnica. Las primeras y aterradoras conversaciones de un posible cambio de colegio. Los relajantes viajes de esquí y las “escapadas” a Galicia. Los partidos de tenis y pádel con mis amigos. La decisión del cambio de colegio. Las pruebas de admisión y la primera vista del colegio. Los agobiantes exámenes de final de curso en las aulas asfixiantes. La calma de los días de junio, corrompida por los últimos “adioses” al colegio y a los compañeros. La entrega de premios al final del curso. El “Integer Homo”. Las satisfactorias notas finales. El último adiós. El miedo al mañana.

Juan del Águila Ferrandis (9th)

 

INFANCIA Streetdance

Nieve y ardillas. Zanahorias crudas. Muñecos de nieve más grandes que yo. Lego Land. Trampolines. “Papá Áun” y El libro de la selva. “Row, row, row your boat…”. Tomates cherry. Cole. Pilla-pillas siempre. Pelo revuelto. ¡Excursión! Cine y parques. Lloros y sonrisas sin sentido. Cantar al ritmo de High School Musical. El verano a la vuelta de la esquina. “Shh… es un secreto”, pero realmente lo sabe todo el colegio. Baile todo el rato. Quedadas infinitas. Cumpleaños con tartas enormes de chocolate. “Porque yo soy la madre”. Viajes eternos en coche y avión. Mareos constantes. “¿Estamos ya?”. Saltos y gritos a la llegada del verano. Estrés con los últimos exámenes. Street Dance. Más Street Dance. ¡México!

Rebeca Giménez Esteban (9th)

 

ANHELO DE UN PAISAJE DE BRASIL

Brasil

Las bellas dunas de fina arena. Las calmas lagunas de agua cristalina. La gran soledad de un desierto de montañas. El frescor de las tormentas nocturnas del desierto. El fin de una vida de pasiones. El comienzo de un fin de recuerdos. De nuevas sensaciones.

Guillermo Rausell Guiard (9th)

 

ROBLEDO DE CHAVELA

2012-08-12 21.28.10

La maravillosa sensación de hogar. Las interminables escaleras. La terraza de los aperitivos. Las vistas de Santa Catalina a las ocho de la tarde desde el balcón. El toldo rojo y aflorado. Los míticos silbidos de mi padre desde nuestro piso. La piscina con forma de oreja. El olor a campo. El calor del verano. El sonido de los grillos por la noche. Los juegos en la piscina. Los altos pinos y robles del campo. El banco de los abuelos en el pinar. La cancha ardiente. Las bicis del cuartillo. Los abuelos y sus cartas. El cine de verano, y sus heladas sillas. La tradición de llevarnos mantas y cojines para no pasar frío durante la peli. La paella del “Chavela”. Las fiestas del pueblo. La plaza abarrotada de gente. Los aperitivos de tapas y cañas en el “Patio”. El ambiente familiar del pueblo. La casa de los tatos. El famoso columpio en el árbol. El calor de la Tía Carmen al recibirnos. La moto de mi padre. Adolfo y sus chistes. ACDC de fondo para comer. Ana y Raúl y su risa contagiosa. David y sus divertidas estrategias de juego. Las pulseras de verano con las Arcones-Moreno. La humareda de la arena con los coches… Y al final del día, el rojo atardecer sobre el monte de Santa Catalina y con él la promesa de un nuevo día.

Carlota Arteaga (9th)

 

Románticos versus realistas

A partir de una de estas dos fotografías, la propuesta era escribir dos textos: uno romántico y otro realista. Al final, deberíamos poder identificar en ambos los rasgos de estilo de estos dos movimientos artísticos del XIX.

Sobre las fotografías: la primera es Marylin Monroe fotografiada, en 1960, durante el rodaje de Vidas rebeldes, por Cornell Cappa, de la Agencia Magnum. La segunda se llama “Ellen Terry at Age Sixteen” (1864), de la fotógrafa del XIX Julia Margaret Cameron.

Estos son algunos de vuestros textos:

Cuando embravecidas las olas
golpean las rocas,
retumban los recuerdos
en mi pecho nostálgico.

Ilusa de mí al creer tus canciones
que el viento marino arrastró consigo.

Pasó la luz alegre que a mi alma
mimaba.

¿Volverá ésta sin demora
suave y dulce
como la arena y las olas?

Dormir para no sufrir
junto al consuelo
de un oleaje que
igual que sonríe, engaña.

Corría el verano del 70… Anabel comenzaba unas vacaciones que prometían grandes conquistas. Sus padres le habían advertido sobre los peligros de los hombres y los desamores. Ella respondía: “Ya lo sé, papa… No sigas”. Conoció a su primer amor de verano, el amor de su vida. Nunca había sentido nada parecido: todo en este mundo ahora era posible junto a él. Llegaba el fin de estos días y poco a poco el distanciamiento fue aumentando, sin comprender por qué. Ella insistía en continuar la relación. Pero recibió la noticia como un cubo de agua helada. “Se acabó”, dijo él. “A lo mejor el año que viene volveremos a encontrarnos.”

Alejandra de la Lastra Goyarrola (10th)

 

Triste me dejaste
en medio de la noche oscura y melancólica.
Lágrimas rodando por mis rosadas mejillas,
sollozando por tu ausencia.
¿Algún día volverás,
o en vano te esperaré?
¿Por qué tu falta tanto me está matando,
si lo único que me has dado fue sufrimiento?
Siento que mi alma poco a poco se está apagando,
como una hoguera en medio de la tempestad.
Mi cuerpo está doliendo
de amargura y soledad.
¿Será que algún día no te echaré más de menos,
o así eternamente viviré?

Fue en el bar que frecuentaba cada noche donde la vi por primera y única vez. Era una mujer joven, tal vez tendría unos veintisiete años. Llevaba puesto un vestido blanco como la nieve en la cima de la montaña más alta y sus tacones eran carmín como sus labios. Lloraba con mucho dolor, como si algo terrible le hubiese pasado. El maquillaje de sus ojos caía junto a sus lágrimas transparentes y su cabello rubio caía adrede sobre su cara para tapar su infelicidad.
En un momento, llamó al camarero y le pidió otra copa. Esta sería la quinta de aquella noche. Era como si quisiera olvidar de algo. Una vez que se la bebió por completo con la mirada fija en un espejo que le devolvía su triste imagen, comenzó a llorar nuevamente. Al pedir la cuenta, se levantó bruscamente y se encaminó hacia la salida. Aquella fue la última vez que la vi.

Malena Munizaga  (10th)

 

Tus palabras queman, aunque antes eran un bálsamo
Tu mirada hiela, aunque antes me infundía calor
Tu boca ya no habla, aunque antes tus palabras eran dulces
Y todo por un desliz, un fallo, un error, una flecha que yerra un blanco seguro
Un blanco antes rojo, pero ahora negro
Antes cálido, y ahora frío
Antes blando, y ahora duro
Un blanco ahora inalcanzable, protegido por una muralla de dolor y resentimiento
Protegido por acero el armazón
Y el corazón de los sentimientos

Se sentó en la cama y fijó su mirada en el suelo. Distinguía la silueta de una foto, pero las lágrimas le impedían verla. La recogió y se secó las lágrimas con su pañuelo, haciendo que la imagen se pudiese ver con más claridad. En ella aparecían su novio y ella, riéndose y haciendo muecas. Volvió a llorar, y abrazó la foto con fuerza. Era lo único que le quedaba, aparte de sus recuerdos, y no todos eran tan alegres como hubiese deseado. Desolada, miró por la pequeña ventana y se imaginó lo que hubiese pasado si le hubiera dicho la verdad. Se habría librado de muchos celos y problemas. Se sentía sola, y eso la aterraba.

Guillermo Madrigal Príncipe (10th)