Escritura automática

En 10th hemos hablado de las vanguardias artísticas y literarias y, para ponernos en situación, nos hemos atrevido con un ejercicio de escritura automática, tècnica propia del surrealismo. Los autores solo han tenido tres minutos para escribir, por sorpresa y sin preparación, lo primero que les ha pasado por la cabeza.

 

Corren y juegan  y vuelven a correr. No saben qué hacer. Vuelven a pensar pero no saben pensar. Escriben y dibujan y algo abstracto que crean les llena la cabeza y la mente y la cabeza y el cuerpo entero. Son únicos, raros y sencillos, pero en el mismo instante en que pensamos ver una obra de arte, en realidad vemos algo peor que un desastre, alocado y malcriado, deforme y grotesco, absurdo y sin sentido todo metido en una bolsa y agitado hasta que…

Santiago Gallego (10th)

La clase húmeda y asolada,
no es la araña la que observa,
sino el profesor impaciente
lleno y abastecido de aguardiente.
Ahora ya no me siento del todo
estremecido, me siento mal,
me siento dormido.
El bolígrafo recorre una carretera
sin fin, un antro de cucarachas
con libros y el árbol talado
por su hacha. De la carrera
el término llegó, pues no hay nada
más que hojas mojadas, porque
nadie las mira, nadie las obedece.
Es algo parecido al fuego, el grado 451,
la temperatura perfecta. Pero no es
perfecta sino horrenda.

Diego Jaureguízar (10th)

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Poetas de 11 años

Los escritores de 6th nos han regalado algunos poemas.

LOBOS MÁGICOS

Se oyen aullidos de lobos
en lo alto de la sierra,
el reloj marca las doce
y la luna luce llena.
Los aldeanos del pueblo,
ver a los lobos desean
no saben que es imposible
porque de día no llegan.
En la claridad no habitan
porque la luna los lleva.
Los lobos mágicos son,
no siempre están en la tierra.

Arturo Sotillo (6th)

MI GRAN NOCHE

Lo que viví anoche fue irrepetible
Me levanto triste con las ganas de verte
Pasan los días y lloro por no tenerte
Por fin nuestro amor se hizo visible.
Aquella noche en el bar
no pudimos parar
esos abrazos y esos besos
no se van a olvidar
Ahora soy un joven solitario
caído por el alcohol, loco
Hasta a mí me quiero poco.
Tus besos siempre prioritarios.

Iván López (6th)

Verne, autor de teatro

Los escritores de 7th han leído La vuelta al mundo en ochenta días, de Julio Verne, y se han animado a transformar la narración en texto teatral. Dejamos aquí un par de muestras especialmente valiosas.

cubierta Verne

 

ESCENA 1

Cuatro de la tarde. El señor Fogg esta jugando una partida de cartas en la sala de un barco, junto a tres acompañantes y mantienen una conversación sobre la India.

SR. FOGG. Le recuerdo, querido amigo, que el gobierno británico ejerce un gran dominio sobre este inmenso país.

JUGADOR 1. Bueno, un dominio de setecientas millas cuadradas, señor Fogg (con sarcasmo). Como bien sabe usted la superficie total de este país es de un millón cuatrocientas mil millas cuadradas.

JUGADOR 2. Estoy de acuerdo; aunque la Compañía de Indias fue muy poderosa y fue comprando diferentes provincias, no pudo hacerse más que con un siete por ciento de este gran país.

SR. FOGG. Un país que se ha visto muy beneficiado gracias a la corona inglesa, y que ha pasado de tener un transporte primario a contar con grandes barcos, sin olvidarnos, por supuesto, del ferrocarril.

JUGADOR 3. Un ferrocarril que podríamos llamar la serpiente de Calcuta (entre risas y con sarcasmo). Les recuerdo, amigos, que ese recorrido es todo curvas.

En ese momento el reloj de pared marca las cuatro y media; el señor Fogg se despide de sus compañeros y se retira dando algunas instrucciones a su criado, Passepartout.

SR. FOGG. Cuando termines las compras deberás estar antes de las ocho en la estación. Es importante. Yo mientras iré a la oficina de pasaportes para hacer un recado.

PASSEPARTOUT. Sí, señor.

ESCENA 2.

Siete de la tarde, restaurante de la estación.

MAESTRESALA. Buenas tardes, señor. Me gustaría recomendarle para esta noche conejo del país. Es una carne excelente que viene preparada con una riquísima salsa sazona con especias.

SR. FOGG. Excelente. Y, por favor, también tráigame un tinto para acompañarlo.

MAESTRASALA. Claro. ¿Le parece a usted bien un Sula Shiraz?

SR. FOGG. Perfecto.

Tras probar el estofado el señor Fogg llama al camarero.

SR. FOGG. (Mirándolo fijamente) Señor, ¿es esto conejo?

MAESTRESALA. (Descaradamente) Sí, milord, conejo de la jungla.

SR. FOGG. (Con sarcasmo) ¿Y este conejo no maulló cuando lo mataron?

MAESTRESALA. ¿Maullar? ¡Un conejo! Le prometo que…

SR. FOGG. Señor Maestresala, no jure, y recuerde que ataño en la India los gatos estaban considerados animales sagrados. Eran buenos tiempos.

MAESTRESALA. ¿Para los gatos, milord?

SR. FOGG. Probablemente también para los viajeros.

Después de esto el señor Fogg continuó con la cena.

PATRICIA CRISTÓBAL (7th)

 

cubierta Verne2Al día siguiente, ya sentados en el restaurante del hotel.

AOUDA (Para sus adentros) Qué cómodo y qué bonito restaurante.

Entra Camarero 1.

CAMARERO 1. Señores, como pueden ver, les traigo un plato muy popular aquí en América. Es el hot-dog o perrito caliente, fusionado con la mejor pizza italiana. Lo llamamos el pihot-zzadog. ¡Una delicatesen!

Sale de escena. Aouda, Passepartout y Fogg comen.

FOGG. ¡Qué bueno!

PASSEPARTOUT. No se lo discuto.

Camarero 2 entra.

CAMARERO 2. Ahora les traigo, señores, comida india mezclada con comida coreana. Un plato picante pero con delicados toques de almendra de lima laya. ¡Una explosión de sabor!

Camarero 2 sale.

PASSEPARTOUT (Un poco disgustado) Picante…

AOUDA. ¡Esperemos que no explote de verdad!

Todos se ríen. Camarero 3 entra.

CAMARERO 3. Y por último, pero no menos importante, tenemos una especie de bombón. Se trata de una unión de dos marcas muy famosas aquí en América, Oreo y Reese’s.

FOGG. No me suena…

CAMARERO 3. Es galleta oreo, crema oreo, reese’s crema de cacahuete bañada en chocolate, crema oreo y galleta oreo todo eso bañado en chocolate.

PASSEPARTOUT. Eso es una bomba de relojería.

CAMARERO 3. Tiene razón señor pero esta especie de bombón está buenísimo.

Camarero 3 sale.

FOGG. Sra. Aouda, ¿viene conmigo a visar el pasaporte en el cónsul inglés?

AOUDA. Claro, Sr. Fogg ¿Y usted Passepartout que va a hacer?

PASSEPARTOUT . Sra. Aouda, le voy a contar un secreto, cuando yo, al menos, termino de comer una comida como esta que le llena a uno hasta reventar, suelo, como todos, irme a mi cuarto tumbarme en la cama poner los pies en alto y después de tres segundos ya no estoy en este mundo. Estoy en el séptimo mundo, ¿sí?

AOUDA. ¡Claro que sí! Bueno pues hasta luego.

FOGG. Passepartout, recuerde que salimos a las seis.

PASSEPARTOUT. ¡Claro! ¡Allí estaré!

Passepartout sale, Aouda y Fogg salen juntos.

GONZALO JUNQUERA (7th),

quien, queda claro, ha imaginado motu propio

un desayuno de vanguardia para Fogg y sus acompañantes